La historia de nuestro logotipo: amor, naturaleza, educación y fuerza – Die Geschichte des Schulemblems: Liebe, Natur, Bilduung und Stärke

Hoy tenemos la suerte presentaros la nueva imagen del centro, que nos acompañará, esperamos, muchos años, por su simbolismo y por toda la historia que está detrás. ¡Conoced la historia!

Es obra de la empresa de comunicación ni-mu. Su dueño, Nacho Mendoza es un papá del cole y cuando se ofreció no pudimos decirle que no. Hablando con él sobre qué queríamos reflejar en la nueva imagen, que si niños, que si educación, que si respeto, nos vino a la cabeza inmediatamente una máxima: tenía que ser para nosotros, para nuestros hijos, para nuestros compañeros y tenía que ser fácilmente reconocible.

Die Geschichte des Schulemblem ist ein Werk der Firma ni-mu. Der Inhaber, Nacho Mendoza, ist ein Vater dessen Kinder auf unsere Schule gehen und als er vorschlug, unser Emblem zu entwerfen, konnten wir diese einmalige Gelegenheit unter keinen Umständen ablehnen. In dem Gespräch, in dem wir erklärten, was das Emblem darstellen sollte, sprachen wir verschiedene Themen an, aber schliesslich beschlossen wir, dass das Emblem für SchülerInnen, Eltern und Lehrer designt werden sollte und dass es einfach zu erkennen sein muss. 

Esto es lo que nos comentó cuando nos enseñó el diseño definitivo:

Das waren Herr Mendozas Worte als er uns das entgülte Design vorstellte:

A la hora de pensar en una imagen para una institución educativa, inmediatamente acude a la mente la idea de la familia junto con la escuela como a creadores de la base que permitirá y definirá la forma en que se proyectarán hacia el futuro nuestros hijos.

Resulta una imagen perfecta la de los tres árboles que hunden sólidamente sus raíces en el suelo del Colegio y que dan sustento a las sus ramas para que alcen al cielo a las hojas que crecerán, madurarán y finalmente desprenderán para emprender su viaje a donde las lleve el viento.

Sobre esta idea se construyó la imagen; haciendo uso del lenguaje formal y la inmediatez de un logotipo pero dejando alejada la imagen de marca de un producto comercial. Partiendo de un concepto más cercano a la solemnidad de un escudo que se fue simplificando y diluyendo hasta llegar a unas formas más amables y cercanas.

El conjunto da finalmente una impronta de solidez y presencia, simetría y durabilidad sin durezas pero con consistencia el color azul, separa del cool verde natural propios de los árboles, para apartarnos del concepto de crecimiento orgánico que sucede inevitablemente, el azul hace referencia a un crecimiento sereno, calmado y seguro, además de hacer referencia a la pureza e inocencia de los niños.

Los árboles en su conjunto nos hablan del crecimiento en compañía, de las ramas de los diversos valores que partes de una misma base y las hojas de las individualidades de cada niño y cada profesor que a su vez son parte del mismo árbol que vida crece gracias a todos y del que todos se benefician.

Logo Serafina Andrades

Nuevo logotipo del CEIP Serafina Andrades, Chiclana

Nuestros ficus

Los árboles de nuestra nueva imagen son, como no, los tres ficus que dan sombra a nuestros pequeños y a nuestras pequeñas en su primera toma de contacto con su actividad educativa.

Parece que fue ayer, pero los ficus de Serafina Andrades fueron y son defendidos por los integrantes del Centro a capa y espada y arropados por el Ateneo de Chiclana en Marzo del 2009, y hace ya mucho más de su plantación, que tiene una historia preciosa: el primer ficus sembrado por Jesús Caballero en 1973 protegía la entrada del cole y todos los años, tras la poda, las vecinas del barrio se llevaban plantones para sus parcelas.

El patio del recreo de los mas pequeños contaba aún con aquellas aulas prefabricadas para albergar el boom demográfico.

Dos maestras de Preescolar de aquel entonces, la señorita Marisol y la señorita Paloma decidieron plantar en el arriate del patio varios plantones. Los alumnos de 5 años, antes de salir al recreo iban al aseo, se llenaban sus boquitas de agua y regaban como podían aquellos plantones. No había en aquella época aún fuentes en el recreo para «dar viajes», y el centro quedaba cerrado completamente en la época estival por lo que al volver de las vacaciones de verano los plantones de los ficus se habían secado, faltos del agua de nuestros pequeños, faltos ellos de los amorosos cuidados de los alumnos y alumnas. Pero hete aquí que al tercer año los ficus sobrevivieron, siendo el techo que ahora arropa a nuestros futuros hombres y mujeres de bien.

Unos ficus que sobrevivieron gracias al empeño de muchos pequeños, de muchas pequeñas que, con sus boquitas, a buchitos regaban aquellos plantones.

Hoy tenemos hasta un huerto pero los años 80 fueron el origen de esta maravillosa historia, que hoy se plasma en este concepto y en la nueva imagen del centro.

¡Gracias a todos por formar parte de la historia del Serafina Andrades!

Comments ( 1 )
  1. Jesus Caballero Palomar

    Confirmó todo lo relatado anteriormente. Es para mí un honor haber formado parte de aquel equipo. Seguid así por mucho tiempo.
    El próximo día 11 de noviembre se cumplen 50 años de la llegada a esta localidad de cuatro jóvenes maestros hoy convertidos en abueletes, entre ellos este que os escribe.
    Un abrazo
    Jesus

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